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lunes, 31 de diciembre de 2012

¡Déjenme abrir mis alas!



¡Déjenme abrir mis alas!

No quiero vivir atado al suelo

Quiero volar como lo hacía antes

Cuando mi vida era bella

Y no había limitante para mi.



¡Déjenme soñar!

Pues la vida se compone de sueños

Siempre tan bellos,

Siempre tan alentadores

Son lo que mueve mi mundo

Y me alienta a volar.



¡Déjenme reír!

Extraño oír mi risa en el viento

Y esas lágrimas que brotaban de mis ojos al reír

También el sentir ese bienestar que nace de la risa

Y que nos hace creer que todo puede estar bien



¡Déjenme ser yo!

No quiero ser químico,

Mucho menos ingeniero, abogado o médico.

No quiero amar a quien la sociedad me indique

Yo sé lo que soy

Y me amo por ello

Y no lo cambiaré por su santa voluntad.



¡Déjenme gritar!

Romper el silencio aterrador que inició todo.

Aquel silencio que corta como navaja

Y que aprisiona a mi corazón con una amenaza.

Una aterradora amenaza que me hiela la sangre.



¡Déjenme en paz!

Que esta es mi vida…

…Y yo la viviré como me plazca.

sábado, 6 de octubre de 2012

Miradas



¿Qué podría ser más dulce, seductor e hipnotizante que una mirada? Nada, absolutamente nada… Al menos para mi.
Una mirada es un contacto especial, puede ser una señal, una invitación a entrar en el mundo de alguien más, o simplemente un juego. Todo depende del sentimiento.

Y yo puedo ser domado con una simple mirada. Lo comprendí hace unos días, al analizar mi historia. Me cautivan unos bellos ojos, pero si esos bellos ojos me llegan a mirar de una forma especial, caigo rendido ante su hechizo visual.

El físico importa, pero mi prioridad son los sentimientos de esa persona, y los ojos son la ventana al alma, como alguna vez dijo alguien de gran sabiduría.
Ahora que la tormenta en mi vida se ha apaciguado, puedo ver con mayor claridad la vida, y por fin puedo buscar otra mirada de singular belleza que cautive mis sentidos y me haga soñar nuevamente.

“Refulgentes ojos que da pánico soñar, porque junto a ellos los nuestros parecerían ciegos.”
-José Joaquín Blanco.

viernes, 5 de octubre de 2012

Yo soy.



Yo soy… Qué pregunta tan simple y tan complicada a la vez. Quien la lee no se imagina a primera instancia la profundidad de la misma.
Quien eres no solo es lo que te gusta, lo que te consideras, sino quien fuiste y quien quieres ser. Tu historia personal es parte de ti.
Cada herida… Cada lágrima derramada… Cada risa… Cada rabieta… Eso eres tú.

¿Y quién soy yo? Yo soy Daniel. Soy un manojo de emociones, creaciones mentales inconcebibles en otras mentes, un estuche de monerías de carne y hueso, una persona que ama a morir y que da todo de sí por quienes lo valen. Soy también la historia de un corazón roto, de un niño con miedos y un joven con inseguridades, de una persona que vive en este momento los dolores que produce el crecer.

Yo no necesito de alguien para ser feliz, yo quiero a alguien con quien compartir esa felicidad. Y no quiero pasar mis días junto a alguien que no quiero si no lo siento, mucho menos hacerlo por no sentirme solo. El amor nace de mi cuando estoy pleno, cuando aprendo a amarme y aceptarme como soy.

Yo creo en mi, creo en los demás y en el mundo. Yo soy yo.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Reclamo al aire



Necesito externarlo, me quema por dentro: Usted, mi Lord, es un imbécil. Creyendo que vuestra verdad es incuestionable y absoluta, pero hay dos cosas que hacen de vuestra “verdad” un chiste: no hay verdades incuestionables y absolutas.

Si usted, gentil caballero de cabeza dura, cree que mis palabras son sosas e infantiles, ¿entonces qué hace leyéndolas? Vuestra voluntad le permite elegir lo que le plazca, entonces, ¿Por qué os quejáis del joven “insulso y patético” que las externa? ¿No es igual de patético estar al tanto de quien ya no os interesáis?

Tan culpable es el que está atento como el que busca atención.

Yo no soy quien para cuestionarlo,  poseedor del “conocimiento universal”, puesto que vuestra inteligencia es incomparable con cualquier ser humano. Y claro está, que la última premisa es un vil sarcasmo. ¡Me río de mi manera de mancillar vuestra buena imagen, amo y señor de la tierra de la lucidez!

Este humilde mancebo que se atreve a decir tales palabras espera con ansias la aparición de su verdugo, quien ni tardo ni perezoso aparecerá en este mismo sitio y nos mostrará que usted tiene el mismo potencial emocional de una tortilla, y la misma visión unilateral del mundo  que aquellos que en tiempos inmemorables mandaban a matar a quienes se atrevieran a levantar la voz.

Y con el mismo atrevimiento con el que me dirigí a usted, mi estimado cabeza de nudo, me retiro, no por cobardía, sino porque el discutir con una persona como usted y vuestros seguidores no solo es perder el tiempo, sino arriesgarme a caer en el abismo de estupidez en el que vive vuestra gente.

¡Buen día, mi Lord!

domingo, 29 de julio de 2012

Quemando…

Hay tantas cosas que quedan guardadas, que me es imposible expresar, pero que queman intensamente mi ser. Son las penas que guardo en lo más profundo de mí ser para no importunar a los demás con mis tonteras. Pero en el fondo me gustaría sacarlas y detener ese dolor tan crudo y frío que me aqueja cada vez que alguien da en el clavo con mis vulnerabilidades.
¿Qué hago para liberarlas, si de tanto guardarlas ahora me he imposibilitado para externarlas? ¿Debo de aguantar hasta reventar? No creo poder más…
Soy fuerte, más de lo que hubiera esperado, pero en este momento estoy en proceso de reconstrucción, y con cualquier estremecimiento en mi vida el trabajo que llevo se viene abajo… Y no hay quien me ayude a levantar los escombros que dejó tanto dolor. Pero héme aquí, de pie, como si nada pasara, tratando de mostrar una sonrisa sincera, y esperando que todo salga bien al final, como en los viejos tiempos cuando exudaba optimismo por cada uno de mis poros y todo en mi vida iba de maravilla. Tal vez no esté tan roto como creo.
El estigma de ser una mala persona, un mal hijo, de no hacer bien las cosas siempre me persigue, está conmigo hasta cuando no debe, y aunque he salido adelante siempre es la piedra que me hunde en la desesperanza, la duda y la culpa. Estoy a su merced, pues no tengo armas para enfrentarla como se debe. Tal vez necesito crecer más para poder sortear el obstáculo que se me presenta. Pero tengo mucho miedo de crecer y no poder enfrentarlo.
En momentos como estos desearía estar de nuevo en la prepa, al lado de todos mis amigos, tan buenos ellos, siempre apoyándome y dándome ánimos a pesar de lo duro de la situación. Pero es momento de despertar y ver que ya no estamos juntos, que cada quien está haciendo su vida y que ya no estamos tan cerca como antes, sin embargo eso no significa que los lazos estén rotos.
De no ser por esos lazos que tengo con ellos tal vez mi miedo de perder a la gente que amo me hubiera consumido totalmente y me hubiera aislado nuevamente, tratando de no causar conflictos que los pudieran alejar de mi, pero…
He ahí uno de mis problemas: siempre tengo un “pero” para todo. Hasta para lo que no debe de tener un pero. Pero como no dudar de mi si las personas que más quiero en este mundo me han hecho ver que mi esfuerzo nunca es suficiente.
Trato de ser un buen hijo, un buen amigo, una buena persona, de ayudar, de ser útil y autosuficiente, de amar y ser amado… Y siempre habrá quien me diga que no lo soy, que tengo muchos fallos, que hago mal, que mi comportamiento es inaceptable y que necesito modificarlo, que debo de acatar reglas, etc, etc, etc.
¿Por qué no puedo vivir en paz? ¿Tan mal ser humano soy? ¿Tan incompetente para vivir soy?
Yo ya no lo sé…
En estos momentos lo único que pido es un cálido abrazo y unas palabras de aliento, porque me hallo perdido dentro de este oscuro laberinto del que no hallo salida alguna…

miércoles, 25 de julio de 2012

Crecer


Pasa el tiempo y todo cambia gradualmente. Lo que vivimos hace 5 años nunca volverá, pero se quedará grabado en nuestras memorias por siempre. Así es la vida, tan bella y tan sabia.
Hoy no soy el mismo chico que fui hace 5 años, aquel chiquillo que creía que tenía el mundo a sus pies y que podía con lo que se le pusiera enfrente. Era un chico al que le faltaba mundo y humildad y al cual la vida termino despedazando, solo para que recogiera sus pedazos y aprendiera que la vida nunca es fácil. Y nunca lo será del todo.
En ese lapso de tiempo entendí que el concepto que tenía de mi era demasiado ególatra, y que fue lo que me orilló a mi destrucción, a recibir tan crudos golpes, uno tras otro, sin oportunidad de detenerse a llorar la desventura. Era de “pararse y seguir”, siempre recogiendo los pequeños trozos de mi ser que quedaban sobre el frío suelo después de cada impacto, callando ante el dolor que vivía, solo mostrando en pequeñas dosis mi realidad.

Un lustro hizo de mi lo que soy, algo que nunca me arrepentiré de ser, y aunque aún vivo con miedo al dolor, desconfianza y culpa infundada, sé que esta nueva etapa me hará llenar esos huecos que quedaron dentro de mi.
Estoy en camino de cumplir mi sueño, aquel que casi abandono ante lo adverso de mi situación, también empiezo a reconstruir los lazos que alguna vez dejé que se debilitaran por buscar ilusiones que nunca podrían ser, o que yo mismo magullé por cerrarme. La vida sigue, y estoy aliviado de saber que reiniciaré mi vida desde donde la dejé.

Agradezco de todo corazón a mis pequeñas estrellas que siempre me iluminan y que siempre están pendientes de mi, que se han aventado mis dramas, mis corajes, mis lágrimas, y mis cambios de humor. Tal vez nunca halle manera correcta de agradecer todo lo que han hecho por mi, pero trataré de devolverles lo que me han dado de la mejor manera que tengo: siendo un buen amigo y escuchando atentamente todo lo que sus corazones quieran expresar.

sábado, 21 de abril de 2012

Las cartas a nadie: 2 años.


Hola.

¿Quién diría que 2 años pasarían tan pronto, verdad? Aún recuerdo cuando sucedió y sonrío.

Debo de decir que mi vida cambió, y a pesar de lo amargo del trago no puedo más que agradecerte por todo. Pasar por tanto me hizo crecer como nunca antes lo había hecho, me hice más sabio y menos caprichoso, y a confiar más en mí mismo.

Sé que dije muchísimas cosas, y no me arrepiento, es más, lo reafirmo, y no me retractaré. En su momento dudé de la veracidad de mis palabras, pero en este momento me percato de que nunca erré en mis suposiciones.

No te odio, simplemente no quiero saber de ti para no arruinar los buenos recuerdos que me quedan de ti, y vivir con una sonrisa, sabiendo que, aunque no pude estar contigo lo que hubiera querido, al menos lo viví, y fui feliz, lo más feliz que nunca antes había estado. Y en este momento soy feliz, pues tengo todo lo que necesito, y hasta más. El gran golpazo me enseñó a apreciar lo que tengo y lo que tuve.

Bien, es momento de retirarme, te deseo lo mejor en tu vida, y espero que algún día encuentres el amor que tanto anhelas.

Atte. Dan