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domingo, 19 de octubre de 2014
La llama
sábado, 14 de junio de 2014
El fin de una etapa
A palabras necias...
viernes, 2 de mayo de 2014
Hartazgo
Algo de lo que estoy seguro es que detesto a las personas asfixiantes, presumidas, petulantes, controladoras, que aparentan algo que no son con el fin de apantallar. ¡Qué hueva con cada una de las personas que poseen dichas características!
Pero hay otras cosas que me llevan al hartazgo, y eso es algo que no se encuentra en otros, sino en mi. No soy capaz de levantar un dedo por mi, estoy tirado en la mediocridad últimamente, y a pesar de que lo sé y estoy consciente de ello no soy capaz de darle solución, lo cual a mi parecer es más importante que hacer corajes por una persona en especial.
Al final, tras dicha reflexión que quedará plasmada con un sinfin de ideas mias nacidad en tiempos de desesperación (y una que otra mamada que se me vino a la cabeza en su momento) y espero que, en un tiempo futuro cuando desempolve este blog, encuentre dicho texto y sea capaz de decir "ah, que pendejito andaba en ese momento".
miércoles, 16 de abril de 2014
Life of D
Aquella noche tomé la decisión más difícil de mi vida… Una de la que nunca podré olvidarme…
—…Así que este es el sitio del que me hablabas, ¿no es cierto?
—Efectivamente. Veo que recordaste la charla que tuvimos hace unos días. —Me dijo, posando sus ojazos marrones en mis ojos. Me hizo sonrrojar.
Lo tomé de la mano y buscamos un lugar dentro de aquel extraño, pero interesante lugar.
—Daniel, tú sabes que te quiero, ¿verdad?
—Por supuesto, no sé porqué lo dudas. De no ser así no hubiera venido hasta este lugar tan extraño a estas horas de la noche. —Le dije con una tímida sonrisa.
—Jeje… Cierto. —Respondió mientras se rascaba la cabeza de esa manera tan boba que acostumbraba. —Pues hoy, bajo esta luna, y en este lugar quiero pedirte que unamos nuestras vidas en nombre del amor que nos tenemos.
Lo miré incrédulo. ¿Acaso me estaba pidiendo matrimonio? ¿O a que se refería con "unir nuestras vidas"?
Y sin esperar a que yo respondiera, me tomó del brazo y me llevó hacía…
—¿Qué te parece? —Me dijo, señalando aquel extraño círculo en el suelo que brillaba con una tonalidad azul a los rayos de aquella luna llena que nos vigilaba desde lo más alto de la bóveda celeste.
No pude responder. Estaba aterrado, no entendía nada. Esto parecía una de esas historias cuya trama revolvía alrededor de la magia, al servicio de un amo de la oscuridad, o de uno de esos sacrificios satánicos de los que tanto se habla.
—Daniel… Te amo. —Dijo, y acto siguiente me arrojó al interior del círculo.
Al caer dentro de él todo empezó a tornarse azul a mi alrededor, y un dolor insoportable empezó a recorrer mi cuerpo. No podía más que expedir una serie de gritos que para nada sonaban como algo que un humano en condiciones normales produciría. Y de repente todo empezó a volverse borroso.
Y lo último que logré oír antes de desvanecerme fue:
—…Bienvenido al infierno, mon amour…