Tu voz resuena en mi interior
y un grito apagado se oye en la distancia.
Es mi deseo que intenta huir...
Huir para hallar eso que tanto busca...
¿y que busca? Te preguntarás...
Una piel de bronce que reluzca con sudor,
unos labios carmines tan suculentos como una cereza,
unos ojos tan brillantes como las estrellas
y un corazón seductor que lo atrape para siempre...
Mi alma está maldita, y tu eres el culpable...
Seduciste a mi ser con tu excitante esencia,
me diste a probar la abrosía de tus labios,
deleitaste a mi oído con tu voz encantadora,
y con tus manos hiciste de mi tu esclavo...
Ahora busco más de todo aquello que me diste...
Quiero entregarme a ti, hermoso hechicero...
Eres el único que ha hecho de mi su esclavo
y todo gracias a esta maldición llamada amor
que introdujiste en mi...
Es muy tarde para huir,
ya mi alma es toda tuya...
No me puedo resistir a su poder,
pues es más fuerte de lo que creí...
Solo me queda ser sumiso
y entregarme a mi poderoso amo...
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lunes, 29 de agosto de 2011
sábado, 27 de agosto de 2011
Te quiero
Te quiero...
Te quiero aqui y ahora.
Te quiero en el bien y en el mal.
Te quiero como eres,
aunque no siempre lo haga notar...
Te quiero con tus lágrimas y desvaríos.
Te quiero con sudor y sangre.
Te quiero con desdén y sencillez.
Te quiero con angustia loca,
pues cada vez te veo más distante...
Te quiero a la una y a las tres.
Te quiero compungido y humillado.
Te quiero desafiante y dominante.
Te quiero hasta la ultima fibra de mi ser,
esa que vibra con solo oír tu nombre...
Te quiero como agua y fuego.
te quiero en la luna y en las estrellas.
te quiero con amor y cariño.
te quiero con pasión ardiente,
tan ardiente que consume mi interior...
Te quiero...
Resuena en mi cabeza...
Vibra por mi ser...
Se escurre en mi sudor...
Y brilla en mis ojos...
Te quiero...
Te quiero aqui y ahora.
Te quiero en el bien y en el mal.
Te quiero como eres,
aunque no siempre lo haga notar...
Te quiero con tus lágrimas y desvaríos.
Te quiero con sudor y sangre.
Te quiero con desdén y sencillez.
Te quiero con angustia loca,
pues cada vez te veo más distante...
Te quiero a la una y a las tres.
Te quiero compungido y humillado.
Te quiero desafiante y dominante.
Te quiero hasta la ultima fibra de mi ser,
esa que vibra con solo oír tu nombre...
Te quiero como agua y fuego.
te quiero en la luna y en las estrellas.
te quiero con amor y cariño.
te quiero con pasión ardiente,
tan ardiente que consume mi interior...
Te quiero...
Resuena en mi cabeza...
Vibra por mi ser...
Se escurre en mi sudor...
Y brilla en mis ojos...
Te quiero...
No es que te odie…
No es que te odie, sino que temo al dolor…
Ese dolor causado
por aquel caballero
que de mi amor se hizo acreedor…
No es que te odie,
sino que en mi malestar me encerré
y negué todo lazo contigo,
para así evitar desangrarme
por la herida abierta…
No es que te odie
sino que tu constante trato
tan frío como el hielo
y tan cortante como el acero
me fue alejando de ti…
No es que te odie,
esa palabra no va con tu nombre,
el cual escribo en ese papel
tan fino y delicado
al que llamo “vida”.
No es que te odie…
Nunca podría odiarte…
Ni en mis más oscuras pesadillas
he pensado en odiarte,
pues eres tu a quien más amo
en este enorme y variado planeta…
domingo, 14 de agosto de 2011
Lágrimas del cielo.
La lluvia son las lágrimas del cielo que caen por cada persona que sufre en silencio… Cada gota que cae es un sueño roto, una ilusión perdida, un deseo sin cumplir que al tocar tu piel le dan ilusión a tu corazón. De una ilusión muerta surge otra, y el ciclo sigue sin cesar…
Resurgen del interior de tu ser, con fulgor propio, e iluminan tu alma, todo con tal de que esa ilusión siga viva. Hay ocasiones en que esas lágrimas vienen cristalizadas, en forma de esos hermosos copos de nieve, estos son las mismas ilusiones cristalizadas en una belleza y fragilidad liquida.
Ten cuidado al tomar uno en tus manos, pues son frágiles. Si tomas uno con cariño se fundirá en tus manos, y se hará parte de ti. Lo mismo ocurre con los sentimientos. Hay que tratarlos con delicadeza, porque son frágiles, y si los destruyes se desvanecerán…
Resurgen del interior de tu ser, con fulgor propio, e iluminan tu alma, todo con tal de que esa ilusión siga viva. Hay ocasiones en que esas lágrimas vienen cristalizadas, en forma de esos hermosos copos de nieve, estos son las mismas ilusiones cristalizadas en una belleza y fragilidad liquida.
Ten cuidado al tomar uno en tus manos, pues son frágiles. Si tomas uno con cariño se fundirá en tus manos, y se hará parte de ti. Lo mismo ocurre con los sentimientos. Hay que tratarlos con delicadeza, porque son frágiles, y si los destruyes se desvanecerán…
miércoles, 6 de julio de 2011
Historia de un vicio
Son las 9 am de un lunes cualquiera. Poco a poco voy abriendo los ojos. El sonido de la lluvia en la ventana me ha despertado. Lanzo un bostezo al mero estilo de los hipopótamos y me levanto de mi lecho para dirigirme al baño y empezar así mi día.
Lo primero que hago es mojar mi rostro para aminorar la somnolencia. Una vez hecho esto, tomo la suave toalla que se halla cerca del lavabo y seco mi cara, pero al terminar siempre termino frente a la imagen causante de tantas noches sin dormir…
Si, cada vez que me miro al espejo te puedo ver a mi lado, sonriendo como siempre, con ese par de ojos marrones que desprendían aquellos destellos cariñosos con los que me atrapaste… Y a tu lado se halla estática mi figura reflejada, con una mueca de terror, demacrada por las miles de noches que llevo sin dormir por culpa de tu ausencia…
Tantas noches en vela, buscando la respuesta al acertijo de tu adiós… Llorando amargamente tú partida… Preguntándome, ¿Acaso estará bien? ¿Se acordara de mí?
Me es tan tonto pensar en eso, sin embargo, muy dentro de mi la herida que dejaste aun punza, y me es imposible dejar de cuestionarme ante la luz plateada de aquel bello astro celeste fulgurante que noche a noche me hace compañía…
Una vez que reacciono, me deshago de mis ropas y me dispongo a tomar un cálido baño.
Cada gota de agua caliente que cae sobre mi cuerpo descubierto me recuerda a aquellas noches que solíamos pasar, abrazados el uno al otro, juntando nuestras bocas y nuestros corazones en aquel momento mágico que parecía no tener fin…
Cierro las llaves del agua y tomo mi toalla para secar aquel residuo líquido que dejó la regadera sobre mi cuerpo. Me dispongo a vestirme y seguir con mi rutina de todos los días: Desayuno, caminata a la escuela, un rato con los amigos antes de volver a casa, comer, hacer mis tareas y disfrutar mi noche, ya sea salir con mis amigos, o simplemente disfrutar de un buen libro o algo por el estilo y un exquisito vaso de vodka.
Y así lo hice. Como todo lunes lo hice sistemáticamente. Mis amigos se hallaban bastante atareados en ese día, puesto que ellos debían de acabar un trabajo que aplazaron durante días y que el profesor exigía que estuviera listo para entregarse al día siguiente. Eso significaba solo una cosa para mí: Otra noche más solo, siendo acompañado solamente por mi tortuosa pena.
Llegue a casa. Arroje la mochila hacia un sillón y me dispuse a preparar mi bebida. Una vez preparada le di un sorbo, sentándome en la barra de la cocina y recordando aquel cruel momento en el que te marchabas de mi vida… A los pocos minutos de haberme servido el primer trago mi vaso se hallaba ya vacío. Me serví de nueva cuenta, y de igual manera me lo terminé… De dos vasos pase a tres… Cuatro… Y luego tome la botella y tomé de ella directo.
Me hallaba ya muy alcoholizado. Mi vista estaba borrosa, mis movimientos eran torpes y tambaleantes, mi lengua se hallaba enredada, y de mis ojos brotaban lágrimas de dolor… Por más que tomaba no podía parar aquel dolor que me aquejaba…
Aquella imagen tuya, aquella despedida fría y aquel frío que helaba los huesos volvían a mi mente…
Poco a poco empezaba a perder el conocimiento, y justo antes de caer sobre el frío suelo, en mi lecho etílico, acerté a proferir las últimas palabras del día:
-Yo… Te… Amo…
Lo primero que hago es mojar mi rostro para aminorar la somnolencia. Una vez hecho esto, tomo la suave toalla que se halla cerca del lavabo y seco mi cara, pero al terminar siempre termino frente a la imagen causante de tantas noches sin dormir…
Si, cada vez que me miro al espejo te puedo ver a mi lado, sonriendo como siempre, con ese par de ojos marrones que desprendían aquellos destellos cariñosos con los que me atrapaste… Y a tu lado se halla estática mi figura reflejada, con una mueca de terror, demacrada por las miles de noches que llevo sin dormir por culpa de tu ausencia…
Tantas noches en vela, buscando la respuesta al acertijo de tu adiós… Llorando amargamente tú partida… Preguntándome, ¿Acaso estará bien? ¿Se acordara de mí?
Me es tan tonto pensar en eso, sin embargo, muy dentro de mi la herida que dejaste aun punza, y me es imposible dejar de cuestionarme ante la luz plateada de aquel bello astro celeste fulgurante que noche a noche me hace compañía…
Una vez que reacciono, me deshago de mis ropas y me dispongo a tomar un cálido baño.
Cada gota de agua caliente que cae sobre mi cuerpo descubierto me recuerda a aquellas noches que solíamos pasar, abrazados el uno al otro, juntando nuestras bocas y nuestros corazones en aquel momento mágico que parecía no tener fin…
Cierro las llaves del agua y tomo mi toalla para secar aquel residuo líquido que dejó la regadera sobre mi cuerpo. Me dispongo a vestirme y seguir con mi rutina de todos los días: Desayuno, caminata a la escuela, un rato con los amigos antes de volver a casa, comer, hacer mis tareas y disfrutar mi noche, ya sea salir con mis amigos, o simplemente disfrutar de un buen libro o algo por el estilo y un exquisito vaso de vodka.
Y así lo hice. Como todo lunes lo hice sistemáticamente. Mis amigos se hallaban bastante atareados en ese día, puesto que ellos debían de acabar un trabajo que aplazaron durante días y que el profesor exigía que estuviera listo para entregarse al día siguiente. Eso significaba solo una cosa para mí: Otra noche más solo, siendo acompañado solamente por mi tortuosa pena.
Llegue a casa. Arroje la mochila hacia un sillón y me dispuse a preparar mi bebida. Una vez preparada le di un sorbo, sentándome en la barra de la cocina y recordando aquel cruel momento en el que te marchabas de mi vida… A los pocos minutos de haberme servido el primer trago mi vaso se hallaba ya vacío. Me serví de nueva cuenta, y de igual manera me lo terminé… De dos vasos pase a tres… Cuatro… Y luego tome la botella y tomé de ella directo.
Me hallaba ya muy alcoholizado. Mi vista estaba borrosa, mis movimientos eran torpes y tambaleantes, mi lengua se hallaba enredada, y de mis ojos brotaban lágrimas de dolor… Por más que tomaba no podía parar aquel dolor que me aquejaba…
Aquella imagen tuya, aquella despedida fría y aquel frío que helaba los huesos volvían a mi mente…
Poco a poco empezaba a perder el conocimiento, y justo antes de caer sobre el frío suelo, en mi lecho etílico, acerté a proferir las últimas palabras del día:
-Yo… Te… Amo…
“Aunque se que te quiero en el olvido, tu amor es como un vicio que no quiero dejar.” Anónimo.
domingo, 29 de mayo de 2011
Monólogo Interno No. 1: La verdad
Todo en mi vida va cambiando. Lamentablemente los cambios se han dado de manera muy violenta, uno tras otro, sin darme chance para reponerme…
Más tardó mi corazón en reponerse de una herida que la vida en volver a apuñalarlo, y mi mente como siempre (Al menos desde hace un año) se halla trabajando sin cesar, dándole vueltas a todo, buscando una solución que me salve de la locura. Pero todo esfuerzo es en vano, porque cada vez que logro salir del bache, algo o alguien logra traerme de vuelta al hoyo del que salí, pero haciéndome caer cada vez más profundo.
Y es que no recuerdo como era ser yo antes…
Cuando era más pequeño no había persona que me pudiera hacer sentir mal, sabia defenderme sin llegar a los golpes, y mantenía mi estabilidad emocional a como dé lugar… Ahora no puedo mantenerla más allá de la semana… También antes la soledad no me afectaba en lo más mínimo, ahora cada vez se hace mas dura, y escoce mi alma con cada día que pasa… Y no importa si tengo o no a mis amigos cerca, desde hace un buen rato me siento realmente solo… Lo único que busco en este momento son palabras reconfortantes y un abrazo cálido, de esos que te hacen sentir bien, aunque sepas que no lo estas.
Ganas de llorar no me faltan, por desgracia mis ojos se niegan a llorar, después de tal maratón de lágrimas que los hice pasar hace alrededor de un año… Quisiera salir huyendo de aquí, perderme y que nadie me encontrara durante un buen tiempo, pero de igual manera me es imposible… La única salida aquí es gritar, pero soy incapaz de gritar…
Por otro lado se halla mi temor a fracasar de nuevo en ese examen que tanto he hecho y no he logrado aprobar… Y mi frustración debido a que mis padres aún me consideran un niño pequeño que necesita ser sobreprotegido…
También está mi estigma de ser el típico chico que es “un buen amigo”, la maldición de ser un “Forever Alone”. Yo se que esto no tiene razón de ser, y que se debe a mis inseguridades intensificadas por la situación actual de mi ser…
Por ultimo, lo que más duele en este momento es que mi verdad ha salido a la luz ante los ojos de mis padres, y aunque ya me han dado el “apoyo” que cualquier chico o chica en esta situación quisiera, aún no puedo estar tranquilo, pues queda un poco de desconfianza hacia ellos, por cosas que me han dicho y que me han puesto a pensar en que tal vez no será todo tan tranquilo como esperaba…
Por ahora solo me queda seguir las lecciones que he aprendido de la vida, ser fuerte, aceptarme como tal, seguir adelante y esperar que todo este bien…

Más tardó mi corazón en reponerse de una herida que la vida en volver a apuñalarlo, y mi mente como siempre (Al menos desde hace un año) se halla trabajando sin cesar, dándole vueltas a todo, buscando una solución que me salve de la locura. Pero todo esfuerzo es en vano, porque cada vez que logro salir del bache, algo o alguien logra traerme de vuelta al hoyo del que salí, pero haciéndome caer cada vez más profundo.
Y es que no recuerdo como era ser yo antes…
Cuando era más pequeño no había persona que me pudiera hacer sentir mal, sabia defenderme sin llegar a los golpes, y mantenía mi estabilidad emocional a como dé lugar… Ahora no puedo mantenerla más allá de la semana… También antes la soledad no me afectaba en lo más mínimo, ahora cada vez se hace mas dura, y escoce mi alma con cada día que pasa… Y no importa si tengo o no a mis amigos cerca, desde hace un buen rato me siento realmente solo… Lo único que busco en este momento son palabras reconfortantes y un abrazo cálido, de esos que te hacen sentir bien, aunque sepas que no lo estas.
Ganas de llorar no me faltan, por desgracia mis ojos se niegan a llorar, después de tal maratón de lágrimas que los hice pasar hace alrededor de un año… Quisiera salir huyendo de aquí, perderme y que nadie me encontrara durante un buen tiempo, pero de igual manera me es imposible… La única salida aquí es gritar, pero soy incapaz de gritar…
Por otro lado se halla mi temor a fracasar de nuevo en ese examen que tanto he hecho y no he logrado aprobar… Y mi frustración debido a que mis padres aún me consideran un niño pequeño que necesita ser sobreprotegido…
También está mi estigma de ser el típico chico que es “un buen amigo”, la maldición de ser un “Forever Alone”. Yo se que esto no tiene razón de ser, y que se debe a mis inseguridades intensificadas por la situación actual de mi ser…
Por ultimo, lo que más duele en este momento es que mi verdad ha salido a la luz ante los ojos de mis padres, y aunque ya me han dado el “apoyo” que cualquier chico o chica en esta situación quisiera, aún no puedo estar tranquilo, pues queda un poco de desconfianza hacia ellos, por cosas que me han dicho y que me han puesto a pensar en que tal vez no será todo tan tranquilo como esperaba…
Por ahora solo me queda seguir las lecciones que he aprendido de la vida, ser fuerte, aceptarme como tal, seguir adelante y esperar que todo este bien…
“Tranquilo… Todo estará bien… No llores…”
jueves, 21 de abril de 2011
210410
Vaya, quien lo diría… Ha pasado ya un año desde que mi vida cambió… Es increíble como el tiempo se va volando…
Y es que aún puedo recordar aquel día como si fuera ayer… Aquel 21 de abril del 2010, en que empecé a conocerme más a fondo. Fue impactante, fue mágico, fue… Simplemente perfecto. ¡El sueño de mi vida se había hecho realidad! Creí estar soñando… Sin embargo, al día siguiente me percate que era real.
Conforme fue pasando el tiempo el sueño se iba haciendo más dulce y más perfecto… Pero como todo sueño, este tenia que terminar… Y pues ni hablar, a seguir por mi cuenta en este mundo. Pero esto no acaba ahí…
Paso un tiempo en que tenia que ir juntando fuerzas para volver a enfrentarme a la vida, un lapso bastante difícil de recorrer, en el que derrame lágrimas, sudor y sangre con tal de hallarme como actualmente me hallo. Conocí muchas personas en ese lapso. Muchas solo vinieron a mi vida por un rato, otras llegaron para quedarse y ayudarme a continuar de pie, y otras más solo llegaron a dificultarme el trayecto…
A pesar de todas las dificultades que ocurrieron en este año me puedo dar por satisfecho, puesto que reencontré a la persona que estuve buscando durante mucho tiempo, a ese Daniel que esta dispuesto a enfrentarse al mundo, haciendo lo que mejor sabe hacer: Ser el mismo.
La vida es simple: Vívela con una sonrisa, aprende de tus errores y continua hacia adelante, pues el mundo no se detiene por nadie. Lo que importa es el aquí y el ahora. Y bajo esta premisa seguiré mi rumbo.
Seré sincero, y sin afán de herir la sensibilidad de nadie, pero yo lo que necesito ahora es un tiempo para mi solo, para reparar mi armadura azul bajo que viví durante 18 años, encontrar los pedazos restantes de mi corazón herido, jugar bajo la cálida luz del sol y conocer personas que valgan la pena. No iré tras una pareja hasta estar totalmente seguro de que puedo llevar una relación de pareja de forma correcta.
Es hora de regresar a hacerle caso a quien siempre me ha guiado bien: Mi corazón. Volveré a ser yo mismo, no el chico gris que fui los últimos meses. Quiero soñar, quiero reír, quiero llorar, quiero enojarme… ¡Quiero vivir! ¡Y eso nunca nadie podrá evitarlo!
¿Quién diría que una mirada me llevaría tan lejos? Jajaja, ahora que lo recuerdo, me da risa y sonrío, pues gracias a esa mirada sincera y pura terminé siendo yo mismo, como nunca antes lo había sido.
Y para finalizar, solo me queda decir algo…
Y es que aún puedo recordar aquel día como si fuera ayer… Aquel 21 de abril del 2010, en que empecé a conocerme más a fondo. Fue impactante, fue mágico, fue… Simplemente perfecto. ¡El sueño de mi vida se había hecho realidad! Creí estar soñando… Sin embargo, al día siguiente me percate que era real.
Conforme fue pasando el tiempo el sueño se iba haciendo más dulce y más perfecto… Pero como todo sueño, este tenia que terminar… Y pues ni hablar, a seguir por mi cuenta en este mundo. Pero esto no acaba ahí…
Paso un tiempo en que tenia que ir juntando fuerzas para volver a enfrentarme a la vida, un lapso bastante difícil de recorrer, en el que derrame lágrimas, sudor y sangre con tal de hallarme como actualmente me hallo. Conocí muchas personas en ese lapso. Muchas solo vinieron a mi vida por un rato, otras llegaron para quedarse y ayudarme a continuar de pie, y otras más solo llegaron a dificultarme el trayecto…
A pesar de todas las dificultades que ocurrieron en este año me puedo dar por satisfecho, puesto que reencontré a la persona que estuve buscando durante mucho tiempo, a ese Daniel que esta dispuesto a enfrentarse al mundo, haciendo lo que mejor sabe hacer: Ser el mismo.
La vida es simple: Vívela con una sonrisa, aprende de tus errores y continua hacia adelante, pues el mundo no se detiene por nadie. Lo que importa es el aquí y el ahora. Y bajo esta premisa seguiré mi rumbo.
Seré sincero, y sin afán de herir la sensibilidad de nadie, pero yo lo que necesito ahora es un tiempo para mi solo, para reparar mi armadura azul bajo que viví durante 18 años, encontrar los pedazos restantes de mi corazón herido, jugar bajo la cálida luz del sol y conocer personas que valgan la pena. No iré tras una pareja hasta estar totalmente seguro de que puedo llevar una relación de pareja de forma correcta.
Es hora de regresar a hacerle caso a quien siempre me ha guiado bien: Mi corazón. Volveré a ser yo mismo, no el chico gris que fui los últimos meses. Quiero soñar, quiero reír, quiero llorar, quiero enojarme… ¡Quiero vivir! ¡Y eso nunca nadie podrá evitarlo!
¿Quién diría que una mirada me llevaría tan lejos? Jajaja, ahora que lo recuerdo, me da risa y sonrío, pues gracias a esa mirada sincera y pura terminé siendo yo mismo, como nunca antes lo había sido.
Y para finalizar, solo me queda decir algo…
Daniel Jiménez López… You were born this way!
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