¿Qué podría ser más dulce, seductor e hipnotizante que
una mirada? Nada, absolutamente nada… Al menos para mi.
Una mirada es un contacto especial, puede ser una señal,
una invitación a entrar en el mundo de alguien más, o simplemente un juego.
Todo depende del sentimiento.
Y yo puedo ser domado con una simple mirada. Lo comprendí
hace unos días, al analizar mi historia. Me cautivan unos bellos ojos, pero si
esos bellos ojos me llegan a mirar de una forma especial, caigo rendido ante su
hechizo visual.
El físico importa, pero mi prioridad son los sentimientos
de esa persona, y los ojos son la ventana al alma, como alguna vez dijo alguien
de gran sabiduría.
Ahora que la tormenta en mi vida se ha apaciguado, puedo
ver con mayor claridad la vida, y por fin puedo buscar otra mirada de singular
belleza que cautive mis sentidos y me haga soñar nuevamente.
“Refulgentes ojos
que da pánico soñar, porque junto a ellos los nuestros
parecerían ciegos.”
-José
Joaquín Blanco.