"El pasado se debe de quedar en el pasado, Daniel".
Palabras que me vienen a la mente en uno de mis tantos monólogos internos, específicamente uno referente a eventos recientes.
No puedo negar que hay eventos y personas de mi pasado que hicieron de mi vida una colección de momentos mágicos, místicos y musicales, pero algunos de esos eventos se ven opacados por situaciones que dejan un mal sabor de boca y que es preferente guardar bajo llave, tirar al fondo del mar y destruir la llave. O solo dejarlos atrás y seguir con el camino que se te presenta en forma de redención.
El problema es que el pasado suele tener sorpresas que te siguen, a partir de las pisadas que das, de todo rastro que dejas en tu camino, cual si fueran las migajas del cuento de Hansel y Gretel. El pasado te seguirá y tarde o temprano te alcanzará, y volverás a probar aquel sabor agridulce, teñido de nostalgia, melancolía y dolor del cuál te distanciaste.
Yo lo viví hace un año, y desde entonces tal sabor no me dejó... Hasta que exploté y en un arranque de rabia, ceguera y locura decidí borrar el rastro que dejé, que le permitió a la sombra de mi pasado contactarme, dejar que me golpeara como patada de mula y me arrastrara más adentro del agujero en el que actualmente me encuentro.
No hay otro medio de contacto, no hay formas de que me halle, al menos por el momento, y espero que cuando logre hallar la forma de seguir mis pasos, yo estaré listo para disipar aquella sombra incómoda que me persigue, que no me deja respirar tranquilo.
MDDTD. TUBV. NVM. A:DJL