Buscar este blog

sábado, 14 de junio de 2014

El fin de una etapa



Se ha acabado un semestre más, pero no es uno cualquiera, sino es el fin de una etapa, de algo que empezó hace mucho y que no puedo dejar pasar. Solo que en este caso no estoy involucrado del todo.

Es el fin de una etapa donde yo compartí con muchas personas momentos inolvidables que marcaron mi vida, y a la vez creo haber marcado las vidas de otras personas (espero). Es de estas personas de quien quisiera hablar, pues justamente este semestre significa su paso a nueves experiencias,  y es impresionante verlos terminar, el poderlos ver volar ya con sus propias alas y emprender un nuevo camino en este mundo que en muchas ocasiones es cruel y terrorífico. Viéndolos desde el suelo me hace darme cuenta que, aunque les perdí el ritmo, pude ver su desarrollo en las personas que son hoy en día, personas de bien en muchos sentidos, que están a punto de llevar su vida a un nuevo nivel, y que será un placer verlos crecer en todo aspecto de su nueva vida, claro, si me lo permiten.

 Estoy muy orgulloso de cada uno, sean mis amigos del alma o mis conocidos, pues he visto la grandiosa evolución de cada uno, de una u otra forma, y es todo un shock, pues de los jovencitos que fuimos en preparatoria, o los chavitos de secundaria, e inclusive los niñitos de primaria ha habido un radical cambio, pero siempre sin perder la esencia de lo que son.

Les deseo el éxito en todo lo que se propongan en su vida, trabajen duro, disfruten de las oportunidades que se les presenten, amen, lloren, rían, enójense, apasiónense, pero siempre háganlo conscientes de las consecuencias, y que realmente venga de corazón, y todo aquello que hagan, háganlo con amor, pues las mejores cosas surgen cuando les pones corazón y amor.

Y en unos años podré experimentar esto que viven ustedes. Solo hay que esperar, por lo mientras mis mejores deseos para ustedes.

A palabras necias...



Hace un tiempo creí conocer a quienes me rodeaban, a mi círculo íntimo, pero como alguna vez alguien me dijo: Nunca terminas de conocer a alguien. Y No puedo estar más de acuerdo en eso.

La persona que juraba comprensiva y reflexiva  resultó ser una persona sorda y ciega, que no gusta de toparse con los defectos que tiene, y en cambio prefiere culpar que enfrentar su realidad. Y no perdona, no reflexiona, las palabras no las capta y por tanto no hacen eco en lo más profundo de su ser.

Y normalmente las personas que quiero me importan, y lucho por mantener los lazos que tengo con las personas, pues me parece que en estos tiempos donde todo es tan desechable, el mantener los lazos con una persona se vuelve muy valioso. Pero en este caso no lo es. El hartazgo de tener que discutir para llegar a la persona es algo común en esta situación, y es desgastante. Me parece que es tan desgastante que lo más sano es dejar todo por la paz, pues son este tipo de relaciones las que poco a poco acaban con uno si se mantienen.

Creo que a mi edad ya pasé por muchas situaciones así como para seguir en una relación como esta. ¡Diablos! Ni siquiera en una relación de noviazgo permitiría esta situación, es estúpido e innecesario. Dejo las armas a un lado y me retiro de esta lucha que estuvo perdida desde el principio, y decido seguir el camino con quienes realmente importan, con aquellas personas con las que puedo compartir hasta mis peores momentos, mi peor lado y mis peores experiencias y aún así me aceptarán y querrán.

Así que aquí está la bandera blanca, yo me rindo (y eso es algo que no suelo hacer, a no ser porque realmente no hay solución), tómala o déjala, me da igual, pues bien dice el dicho:

“A palabras necias, oídos sordos”