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domingo, 5 de diciembre de 2021

Tu partida

 Hoy te has ido. Sabíamos que iba a pasar y sin embargo... Duele.

La noticia me ha pegado de una manera diferente, pues dentro del hoyo en el que estoy hundido las emociones no fluyen como deberían, sin embargo ten por seguro que tu partida me duele inmensamente, y escribo este texto para expresar aquello que no puedo expresar.

Los últimos... ¿Meses?, ¿años? no han sido los mejores, y hubo cosas que no me parecieron, y que en retrospectiva me hacen sentir mal, pues la forma en que se dieron las cosas no debieron de desembocar en un grito, o en indiferencia. Pero a su vez me preocupaba el estado en que vivías, la gente que te tenía bajo "cuidado" y el verte decaía y desgastada me hacían darme cuenta de que tú también eres humana y que también vivías bajo las leyes naturales...

La vida es efímera y se va en un parpadeo, pero los recuerdos quedan, y esos recuerdos son un tesoro para mi, porque gracias a ti tuve la sensación de que le importaba a alguien sinceramente, algo que me es muy difícil de percibir, y el perderte hoy se lleva esa sensación contigo...

Esta noche se siente fría y vacía sin ti... Más de lo normal...

Debí haber hecho más por ti, debí haberte ido a ver más, debí haberte dicho lo mucho que me importabas, que me preocupabas, y habértelo demostrado más... Pero mi depresión no me dejó hacerlo. No me dejó expresarte el amor y agradecimiento que te tengo por casi 30 años de vida que tengo, y ya no habrá chance de hacerlo... Al menos no en esta vida.

No sé en dónde estés, pero si estás leyendo esto, quiero decirte que siento mucho todo, que espero estés al fin en paz, con tus hermanos y hermanas, con salud y felicidad, y que espero que algún día te pueda volver a ver.

Te hice una promesa, y estoy consciente de ella. No la he cumplido y cada día que pasa me atormenta no haberla cumplido aún, pero ten por seguro que lo haré, porque quiero que desde dónde estés veas que ese apoyo que me otorgaste no fue en balde. Hubiera sido mejor que hubiera sido en vida, pero el hubiera no existe...

No sé que voy a hacer sin ti...

Vuela alto tía Laura, vuela hasta las estrellas con la satisfacción de que en esta vida tocaste el corazón de un niño que creció con una necesidad de cariño sincero, y a quién le otorgaste un pequeño espacio donde fue feliz, y que al crecer quedó agradecido por ello.

Descansa en paz, Laura Rebollo Rueda.

viernes, 11 de junio de 2021

El Enemigo Interno

Curiosa es la vida cuando vives bajo una sombra oscura que no te deja en paz.

El regresar a este sitio me hace recordar a un Daniel que ya no existe, que vió como su vida se caía en pedazos y lo enterraba en los escombros de lo que alguna vez fueron sus sueños, deseos emociones y motivaciones. Castillos en el aire que en algún momento construí, creyendo ilusamente que la vida mejoraría... Pero como ha sido habitual en años recientes las cosas han escalado más y más, y la fuerza que en algún momento me caracterizó se ha ido diluyendo hasta que no quedó nada.

En contraste con el bobo Daniel de 17 años que estaba lleno de ilusión y esperanza ha nacido el Daniel pesimista que solo es una patética carcaza vacía de un hombre que permitió que las ideas de otros le impactaran, le destrozaran y le escupieran en la cara.

Esto ya no es cosa de aquél que se fue, aquél que se aprovechó o aquél que nunca fue. Esto es cosa de esas partes que resuenan en mi interior y que han sido arrojadas al caos sin aviso previo. El surgimiento de este otro yo lo único que ha producido es romper con el balance de una vida que podría ser mejor si tan solo se tuviera un poco de fuerza para levantarse y gritar a los 4 vientos que esto no es lo que quiero.

Pero la lucha interna es tan difícil cuando existe un enemigo al interior, saboteando todo: mi mente, mi cuerpo, mis creencias, relaciones y emociones. La voz que no se calla, que tortura, que no para de hablar de lo patético que soy, de todo lo que he perdido y de lo solo que estoy en estos momentos y que al parecer va ganando.

 Ya no sé qué hacer, la desesperación, ansiedad y ¿la depresión? me han hundido en un agujero oscuro donde la luz no se ve...

Pero...

A pesar de la amargura que me llena, la desesperanza que me inunda, la falta de motivación que le aplasta, y la falta de emoción en mi vida que me asfixia... 

Aún con todo esto...

Aún guardo muy dentro de mi la esperanza de que este enemigo interno será derrotado.