Buscar este blog

miércoles, 16 de abril de 2014

Life of D

Aquella noche tomé la decisión más difícil de mi vida… Una de la que nunca podré olvidarme…

—…Así que este es el sitio del que me hablabas, ¿no es cierto?
—Efectivamente. Veo que recordaste la charla que tuvimos hace unos días. —Me dijo, posando sus ojazos marrones en mis ojos. Me hizo sonrrojar.

Lo tomé de la mano y buscamos un lugar dentro de aquel extraño, pero interesante lugar.

—Daniel, tú sabes que te quiero, ¿verdad?
—Por supuesto, no sé porqué lo dudas. De no ser así no hubiera venido hasta este lugar tan extraño a estas horas de la noche. —Le dije con una tímida sonrisa.
—Jeje… Cierto. —Respondió mientras se rascaba la cabeza de esa manera tan boba que acostumbraba. —Pues hoy, bajo esta luna, y en este lugar quiero pedirte que unamos nuestras vidas en nombre del amor que nos tenemos.

Lo miré incrédulo. ¿Acaso me estaba pidiendo matrimonio? ¿O a que se refería con "unir nuestras vidas"?
Y sin esperar a que yo respondiera, me tomó del brazo y me llevó hacía…

—¿Qué te parece? —Me dijo, señalando aquel extraño círculo en el suelo que brillaba con una tonalidad azul a los rayos de aquella luna llena que nos vigilaba desde lo más alto de la bóveda celeste.

No pude responder. Estaba aterrado, no entendía nada. Esto parecía una de esas historias cuya trama revolvía alrededor de la magia, al servicio de un amo de la oscuridad, o de uno de esos sacrificios satánicos de los que tanto se habla.

—Daniel… Te amo. —Dijo, y acto siguiente me arrojó al interior del círculo.

Al caer dentro de él todo empezó a tornarse azul a mi alrededor, y un dolor insoportable empezó a recorrer mi cuerpo. No podía más que expedir una serie de gritos que para nada sonaban como algo que un humano en condiciones normales produciría. Y de repente todo empezó a volverse borroso.

Y lo último que logré oír antes de desvanecerme fue:

—…Bienvenido al infierno, mon amour…

lunes, 14 de abril de 2014

De corazón



Es inútil tratar de regresar al pasado y recuperar algo que siempre estuvo destinado a ser fugaz. Es también tonto creer que con un coraje se solucionaría todo, o que al menos podría proteger mi integridad, la cual hallaba en su momento hecha jirones.

Es por eso que redacto estas palabras, para expresar una verdad que ha llegado a mi desde hace un rato y que he evitado aceptar por orgullo, lo cual, en mi opinión más consciente, es una mamada de mi parte.

La verdad es que no hay nada que odiar, mi vida pasó por una linda historia de amor, y así se debe de quedar en mi memoria. Lo demás son detalles extra que fueron surgiendo a lo largo del sinuoso camino en que se convirtió mi vida tras el adiós. Y digo, esto no justifica la serie de puñaladas que recibí de algunas personas relacionadas con esta dulce historia, pero tampoco me da el derecho de portarme como si yo fuera la víctima de la historia. Ambas partes comparten culpa, y ambas partes merecen respeto, pues no siempre las cosas son como uno de los interlocutores cuentan.

Así que ahí está, libero mi alma de un rencor estúpido e innecesario. Hermanos, podéis ir en paz, el pendejo en turno ha soltado la lengua al fin. Dejemos que nuestros actos nos pongan en nuestro lugar, y ya nosotros forjaremos nuestro camino y nuestra penitencia a lo largo del trayecto. Solo uno sabe qué cosas carga en su conciencia, y qué es lo que lo llevará a querer darse de topes contra una pared.

Venga la vida, déjenme abrazarla, que en esta ocasión puedo decir que soy sincero en cuanto al final del cuento de hadas. Y ahora a arreglar mi vida amorosa, que por desmadritos terminé abordando el tren del mame un par de añitos, y la verdad, eso no rifa.

Good grief.

Be Okay



Poner en balanza lo vivido, eso es algo que he estado haciendo últimamente. ¿La conclusión a la que he llegado? No tengo mucho de que quejarme últimamente, como dice aquella canción de Oh Honey.

Tengo salud, una familia que me ama (aunque a veces me guste hacerme de la vista gorda con respecto a ello), un grandioso círculo de amistad, estudio lo que quiero, voy bien en cuanto a calificaciones, tengo una bella historia de amor en mi pasado y cicatrices emocionales que al cerrarse se convirtieron en una señal de que estoy vivo.

A veces, por mis antecedentes me cierro a lo bello que tengo en mi vida, y me sorprende verme en una posición tan pesimista, cuando en un principio mi personalidad (o lo que en algún momento lo fue) era totalmente optimista.

Obviamente hay cosas en este momento que me molestan o asfixian, pero no por eso he de quedarme sentado en mi rincón, azotándome por errores del pasado, o por amores que no cuajaron en su momento. ¡Por deus Daniel, tienes 22 años, hay mucho por vivir aún! La historia no acabará en un buen rato.

Cuesta trabajo reafirmarme a mi mismo que las cosas están mejor que hace 4 años, y es difícil de mi zona de comfort cuando la vida me ha puesto una golpiza de realidad que se compara al mosh pit de alguna tocada. Quiero vivir y ser feliz en totalidad, y es por eso que he tomado decisiones un tanto “pesadas” para algunas personas, como lo es estar soltero por un buen rato. ¿A qué se debe esto? Muy simple: mi idea es que si no estoy bien conmigo mismo como para amarme, entonces ¿cómo pienso amar a otra persona?

Yo no quiero sexo desenfrenado, o ligues fugaces de esos que te sirven para saciar el instinto un rato (aunque a veces lo parezca), sino que quiero algo duradero. Quiero compartir momentos de mi vida con otra persona que quiera hacer lo mismo, tomarnos de la mano y caminar juntos, hablando de tonterías, riéndonos como dos idiotas y compartir el amor con un abrazo o un beso. No solo un palo y ya.

Relacionado con esto va mi ´personalidad. Quiero escarbar en mi interior durante un tiempo, y rescatar aquel yo que se quedó enterrado bajo los fragmentos de mi vida de hace un par de años, para ser el Daniel que debo ser.

Por el momento me hallo aquí, vivo y reservado ante una vida que empieza a abrirme los brazos nuevamente. Y espero que esta vez la muy puta no me de una patada en el trasero, como acostumbró a hacer durante la pasada etapa de mi vida.