Hay tantas cosas que quedan guardadas, que me es imposible expresar, pero que queman intensamente mi ser. Son las penas que guardo en lo más profundo de mí ser para no importunar a los demás con mis tonteras. Pero en el fondo me gustaría sacarlas y detener ese dolor tan crudo y frío que me aqueja cada vez que alguien da en el clavo con mis vulnerabilidades.
¿Qué hago para liberarlas, si de tanto guardarlas ahora me he imposibilitado para externarlas? ¿Debo de aguantar hasta reventar? No creo poder más…
Soy fuerte, más de lo que hubiera esperado, pero en este momento estoy en proceso de reconstrucción, y con cualquier estremecimiento en mi vida el trabajo que llevo se viene abajo… Y no hay quien me ayude a levantar los escombros que dejó tanto dolor. Pero héme aquí, de pie, como si nada pasara, tratando de mostrar una sonrisa sincera, y esperando que todo salga bien al final, como en los viejos tiempos cuando exudaba optimismo por cada uno de mis poros y todo en mi vida iba de maravilla. Tal vez no esté tan roto como creo.
El estigma de ser una mala persona, un mal hijo, de no hacer bien las cosas siempre me persigue, está conmigo hasta cuando no debe, y aunque he salido adelante siempre es la piedra que me hunde en la desesperanza, la duda y la culpa. Estoy a su merced, pues no tengo armas para enfrentarla como se debe. Tal vez necesito crecer más para poder sortear el obstáculo que se me presenta. Pero tengo mucho miedo de crecer y no poder enfrentarlo.
En momentos como estos desearía estar de nuevo en la prepa, al lado de todos mis amigos, tan buenos ellos, siempre apoyándome y dándome ánimos a pesar de lo duro de la situación. Pero es momento de despertar y ver que ya no estamos juntos, que cada quien está haciendo su vida y que ya no estamos tan cerca como antes, sin embargo eso no significa que los lazos estén rotos.
De no ser por esos lazos que tengo con ellos tal vez mi miedo de perder a la gente que amo me hubiera consumido totalmente y me hubiera aislado nuevamente, tratando de no causar conflictos que los pudieran alejar de mi, pero…
He ahí uno de mis problemas: siempre tengo un “pero” para todo. Hasta para lo que no debe de tener un pero. Pero como no dudar de mi si las personas que más quiero en este mundo me han hecho ver que mi esfuerzo nunca es suficiente.
Trato de ser un buen hijo, un buen amigo, una buena persona, de ayudar, de ser útil y autosuficiente, de amar y ser amado… Y siempre habrá quien me diga que no lo soy, que tengo muchos fallos, que hago mal, que mi comportamiento es inaceptable y que necesito modificarlo, que debo de acatar reglas, etc, etc, etc.
¿Por qué no puedo vivir en paz? ¿Tan mal ser humano soy? ¿Tan incompetente para vivir soy?
Yo ya no lo sé…
En estos momentos lo único que pido es un cálido abrazo y unas palabras de aliento, porque me hallo perdido dentro de este oscuro laberinto del que no hallo salida alguna…
Buscar este blog
domingo, 29 de julio de 2012
miércoles, 25 de julio de 2012
Crecer
Pasa el tiempo y todo
cambia gradualmente. Lo que vivimos hace 5 años nunca volverá, pero se quedará
grabado en nuestras memorias por siempre. Así es la vida, tan bella y tan
sabia.
Hoy no soy el mismo chico
que fui hace 5 años, aquel chiquillo que creía que tenía el mundo a sus pies y
que podía con lo que se le pusiera enfrente. Era un chico al que le faltaba
mundo y humildad y al cual la vida termino despedazando, solo para que
recogiera sus pedazos y aprendiera que la vida nunca es fácil. Y nunca lo será
del todo.
En ese lapso de tiempo
entendí que el concepto que tenía de mi era demasiado ególatra, y que fue lo
que me orilló a mi destrucción, a recibir tan crudos golpes, uno tras otro, sin
oportunidad de detenerse a llorar la desventura. Era de “pararse y seguir”,
siempre recogiendo los pequeños trozos de mi ser que quedaban sobre el frío
suelo después de cada impacto, callando ante el dolor que vivía, solo mostrando
en pequeñas dosis mi realidad.
Un lustro hizo de mi lo que
soy, algo que nunca me arrepentiré de ser, y aunque aún vivo con miedo al
dolor, desconfianza y culpa infundada, sé que esta nueva etapa me hará
llenar esos huecos que quedaron dentro de mi.
Estoy en camino de cumplir
mi sueño, aquel que casi abandono ante lo adverso de mi situación, también
empiezo a reconstruir los lazos que alguna vez dejé que se debilitaran por
buscar ilusiones que nunca podrían ser, o que yo mismo magullé por cerrarme.
La vida sigue, y estoy aliviado de saber que reiniciaré mi vida desde donde la
dejé.
Agradezco de todo corazón a
mis pequeñas estrellas que siempre me iluminan y que siempre están pendientes
de mi, que se han aventado mis dramas, mis corajes, mis lágrimas, y mis cambios
de humor. Tal vez nunca halle manera correcta de agradecer todo lo que han hecho
por mi, pero trataré de devolverles lo que me han dado de la mejor manera que
tengo: siendo un buen amigo y escuchando atentamente todo lo que sus corazones
quieran expresar.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)